LA MOJANA SUCREÑA: UNA REGION AL LADO DEL RIO CAUCA

10.04.2026
Julio César Barraza Ávila
Julio César Barraza Ávila

La Mojana no es solo un punto geográfico en el mapa de Colombia; es un ecosistema anfibio donde la tierra y el agua libran una batalla eterna, un territorio donde la resiliencia de su gente es tan profunda como los sedimentos que arrastra el río Cauca. Sin embargo, al observar la realidad actual de esta subregión sucreña, es imposible no preguntarse: ¿Hasta cuándo seguiremos tratando a la Mojana como una emergencia cíclica y no como la despensa agrícola nacional que está destinada a Ser?

Entonces, vivir al lado del río Cauca es una bendición cargada de ironía. Por un lado, la sedimentación y el desbordamiento natural de los ríos (Cauca, San Jorge y Magdalena) crean una de las tierras más fértiles del mundo (En mi opinión).

Por otro, la falta de una infraestructura hidráulica, ha convertido a municipios como Majagual, Guaranda y Sucre (Sucre) en víctimas constantes de la furia hídrica.

Sin embargo, lo que hace a la Mojana un lugar fascinante es su cultura. El "mojanero" ha desarrollado una capacidad de adaptación envidiable, a pesar de las altas temperaturas, la falta de agua potable, que se dan en la región, son personas que siembran arroz con la esperanza de que el agua no llegue antes de la cosecha, crían ganado, criollo y búfalo, moviéndolo entre zonas altas y bajas según el humor del río, navegan sus calles cuando estas se convierten en canales, manteniendo siempre la sonrisa y la hospitalidad. Esta región es el corazón de la seguridad alimentaria del Caribe. Si la Mojana prospera, la canasta básica de media Colombia se estabiliza. Si la Mojana se inunda, el hambre se siente en las ciudades.

Es curioso ver en la región, todavía establecimientos educativos, dando clases en las horas de la tarde, incluyendo la parte rural y como docentes, alumnos, con toda la alegría van a sus salones de clase a pesar de los 33°c que se pueden sentir.

Aunque han avanzado un poco a partir de las vías de acceso pavimentada que nos acerque a la región, la Mojana no puede seguir siendo el asistencialismo de "botas de caucho y mercados" se requiere una visión de desarrollo sostenible que fortalezca las obras de control hidráulico permanentes, que se pueda solucionar desde la ingeniería, los problemas de fondo que vayan más allá de los sacos de arena.

Por otra parte, la reforestación de cuencas, el río Cauca nos cobra en las tierras bajas lo que le quitamos de bosque en las tierras altas. Por otro lado, la inversión en tecnología agrícola, para que los productores puedan prever los ciclos del agua y optimizar sus cultivos.

En otras palabras "La Mojana no necesita que le den la espalda al río, necesita aprender a vivir con él sin que esto signifique perderlo todo cada invierno."

Finalmente, la Mojana Sucreña es una joya de biodiversidad y potencial económico que parece atrapada en un bucle de promesas incumplidas. Si, alzar la voz por esta región no es solo un acto de solidaridad regionalista, es una necesidad nacional. Por esta razón, es hora de que el brillo de sus espejos de agua sea un reflejo de prosperidad y no el recordatorio de una inundación más y de la estigmatización.

El río Cauca seguirá fluyendo, en palabras del filósofo de la antigüedad Heráclito de Éfeso; de nosotros depende si su paso por Sucre sigue siendo una amenaza o se convierte, finalmente, en el motor de vida que siempre debió Ser.

Share
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar